-Entonces, ¿cuál es la edad adecuada para alcanzar el éxito?
-Pues, cuando Mario rescató a la princesa ya tenía bigote.
-Pero, todavía se la volvieron a robar un chingo de veces.
-…
-¿Y cómo le haces para levantarte temprano si pisteas entre semana?
-Es que no se trata de ponerte hasta la madre.
-Pero si entre tú y tu amigo se tomaron toda esa hielera.
-Bueno… entonces, creo que debemos darle el mérito a una fuerza superior.
“The only place success comes before work is in the dictionary.”
-Vince Lombardi.
Hace varios años, iba al café con una iBook G4, de pura suerte encontraba alguna red wi-fi cercana y sin password, tomar notas, jugar. Tiempo después, la BlackBerry, conectado siempre y con privacidad total, tomar notas, jugar, navegar. Ahora, la tecnología que uso, y encuentro más cómoda, consta de una pluma de tinta negra y un cuaderno, tomar notas, jugar, imaginar.
“The best way to predict the future is to create it.”
-Peter Drucker.
Los últimos meses, por ahí después de que inició el año de la rata, han sido de los más extraños/cambiantes/impactantes/estressantes/trsites/divertidos/interesantes.
He conocido personajes interesantes, de viejas y nuevas generaciones.
Tres décadas.
Cumplí 30, debido a las condiciones actuales evité cualquier connato de festejo. Dediqué la fecha a meditar, reflexionar y dormir.
-Ah cabrón. ¿A poco tienes 30?
-Completos.
-No parece, de hecho parece que tienes menos.
-Pues, sí. Es por mi dieta (basada en cerveza y cigarros).
Esa conversación ocurre unas dos o tres veces a la semana, cuando menciono mi edad. Yo le adjudicó la “juventud” al hecho de ser soltero y no tener hijos, acompañado de cierto grado de valemadrismo ante la vida (el destino me juzgará).
Me pregunto si un día, de pronto, me levantaré, me asomaré al espejo y veré todos esos años acumulados con retraso manifestándose de golpe. Que cuando diga que tengo 30, me respondan que parece que tengo diez más.